Impregnados de formol siempre estaremos,
y del mágico brillar de un escalpelo,
mis ojos son al sol que va naciendo
testimonio de mil noches sin dormir
saboreando un viejo libro de Testud.

Ya es muy tarde
tantos sorbos de café que me acompañan
me han puesto sentimental
que cosa extraña.

Las guardias del Hospital
se hacen muy largas
y cubierto de mi blanco y fiel mandil
conociendo a la muerte de perfil
en tantas noches.

Yo no sé si sera tonto para Ud.
tanto tiempo de estudiante y ya ni sé
si sigo vivo.

(bis) Tantos años que robé a mi juventud
entrenando a esta mi mente
en un guardián de su salud.
Armando Massé (autor)